El año pasado, Miguelito, un niño que cursaba su quinto grado en la escuela República de Honduras, quiso sorprender a su progenitora para el día de las madres. Sin ni siquiera un centavo para comprarle un regalo, decidió poner en práctica lo que sabía.
Recibía la clase de artes plásticas, donde le enseñaron a convertirse en el niño más sobresaliente de la escuela usando como herramienta las acuarelas y los crayones. Su madre se fue a trabajar, el quedó en casa solo, solo con la idea de hacerle un mural en el cuarto a su madre para que se sintiera que alguien la quería, porque su padre los abandonó cuando se dio cuenta que no quería ser responsable.
Ellos alquilaban ese cuarto, por lo tanto se limitó a colorearle el mural a su madre, sin embargo le tenía una linda sorpresa. Después de un día de trabajo tan agotador, su madre llegó a casa cerca de las 8 de la noche. Miguelito tenía las luces apagadas, había practicado un drama para su madre, a quien estaba esperando para darle un abrazo ese día.
Doña Lupe llegó cansada, abrió la puerta del cuarto, vio a su hijo en una esquina practicando el drama que ella no sabía que le tenía planeado. En ese momento el estaba fingiendo que estaba llorando. Ella sin mediar palabra le dijo: “Y ahora qué te pasa semejante pendejo, yo vengo bien cansada de trabajar para recibir una carga mas, ya le llamaré al irresponsable de tu padre para que mejor me ayude a deshacerme de ti, que te lleve con él y que se haga cargo de ti”.
Miguelito no le dijo nada, mas esas palabras lo resintieron tanto que no quiso terminar el drama, sin embargo le dijo, “disculpa mamá, es que no sé cómo vas a reaccionar cuando veas que jugando con mis acuarelas y mis crayones manché la única sabana que tenemos para cobijarnos”. Su madre lo corrió de la casa esa noche que llovía como que nunca iba a parar de llover, mientras Miguelito se mojaba afuera de la casa, su madre rendida se tiró a la cama a dormir y ni siquiera vio las manchas de acuarela que su hijo había hecho en su sábana.
Al día siguiente por la mañana, cuando decide decirle a su hijo que entre y que no vuelva a cometer el error de manchar las sábanas, ve a su hijo tirado en la calle, con una puñalada que le quitó la vida, mas no la ilusión de ver a su madre feliz por el mensaje que le había dejado en la sábana. FELIZ DIA MAMÁ…..TE AMO HASTA EL CANSANCIO”.
Continuará
miércoles, 28 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
ENDEUDADO POR AMOR
Entiendo que el amor es un sentimiento tan natural, que a veces nos damos cuenta que estamos enamorados hasta cuando nos duele perder a la persona a quien le entregamos todo sin medida. Eso fue lo que le sucedió a mi amigo Fernando, un tipo tan entregado al amor que pierde la razón de ser porque entrega hasta lo que no tiene.
Fernando, un asalariado como casi todos nosotros, trabaja en una maquila, donde solamente recibe 800 lempiras a la semana después de una tortura de trabajo que desempeña. Fernando conoció a Verónica, a quien comprometió con una mirada y para envolverla, le regaló una rosa para el día de la mujer adornada con la siguiente frase: “Felicidades por ser una mujer tan bella, tan amiga de mis mejores deseos como hombre y de mis grandes ilusiones de tenerte como esposa”.
Verónica se quedó atónita por esa frase, mientras Fernando empezó a regalarle cosas para atraerla. Recuerdo que le regaló un anillo de compromiso sin antes preguntarle si quería ser su novia. Con el poco dinero que ganaba en la maquila, a lo sumo podía comer arroz y frijoles pero Verónica lo tenía tan loco que no le importaba endeudarse por el amor que sentía por ella. Al tiempo se hicieron novios, todas las semanas la llevaba a comer a diferentes lugares y le llevaba comida a la suegra quien se limitaba a decir “gracias por ser tan idiota”. Cuando escuchaba que faltaba algo en la casa de su prometida, casi corriendo se comprometía sin saber que no tenía nada de lo que prometía.
Hipotecó la casa que su madre le dejó de herencia, vendió una motocicleta que era propiedad de su fallecido padre, trabajaba solo para darle el dinero a Verónica, ya que ella era mejor preparada cerebralmente con las finanzas. Hoy, tiene una deuda casi eterna, una casa que ya casi se la quitan por la hipoteca, ni un centavo en el bolsillo y Verónica feliz de la mano de otro.
¿Qué sucedió en esta relación tomando en cuenta que ella lo tenía casi todo? ¿Qué es lo que una mujer quiere? ¿Es necesario endeudarse por amor para quedarse con las deudas y no con la mujer por quien uno se puede endeudar?
Fernando, un asalariado como casi todos nosotros, trabaja en una maquila, donde solamente recibe 800 lempiras a la semana después de una tortura de trabajo que desempeña. Fernando conoció a Verónica, a quien comprometió con una mirada y para envolverla, le regaló una rosa para el día de la mujer adornada con la siguiente frase: “Felicidades por ser una mujer tan bella, tan amiga de mis mejores deseos como hombre y de mis grandes ilusiones de tenerte como esposa”.
Verónica se quedó atónita por esa frase, mientras Fernando empezó a regalarle cosas para atraerla. Recuerdo que le regaló un anillo de compromiso sin antes preguntarle si quería ser su novia. Con el poco dinero que ganaba en la maquila, a lo sumo podía comer arroz y frijoles pero Verónica lo tenía tan loco que no le importaba endeudarse por el amor que sentía por ella. Al tiempo se hicieron novios, todas las semanas la llevaba a comer a diferentes lugares y le llevaba comida a la suegra quien se limitaba a decir “gracias por ser tan idiota”. Cuando escuchaba que faltaba algo en la casa de su prometida, casi corriendo se comprometía sin saber que no tenía nada de lo que prometía.
Hipotecó la casa que su madre le dejó de herencia, vendió una motocicleta que era propiedad de su fallecido padre, trabajaba solo para darle el dinero a Verónica, ya que ella era mejor preparada cerebralmente con las finanzas. Hoy, tiene una deuda casi eterna, una casa que ya casi se la quitan por la hipoteca, ni un centavo en el bolsillo y Verónica feliz de la mano de otro.
¿Qué sucedió en esta relación tomando en cuenta que ella lo tenía casi todo? ¿Qué es lo que una mujer quiere? ¿Es necesario endeudarse por amor para quedarse con las deudas y no con la mujer por quien uno se puede endeudar?
lunes, 12 de abril de 2010
UN CIGARRILLO PARA EL ESTRÉS
Hace unos años me encontré a un amigo de mi padre, un tipo a quien siempre admiré por tener la buena voluntad de pasar ocupado y aprovechar al máximo el tiempo. Tuvimos una conversación por varias horas, él no sabía que mi padre había muerto y que desde ese entonces no sabemos nada de él. Le conté lo mucho que extraño a mi padre, lo mucho que admiré su forma tan natural de ver los problemas y sin quebrarse la cabeza salía avante de todo lo que no le correspondía.
Don Pedro el amigo de mi padre, me dio la receta para no preocuparse ni caer en las trampas del estrés y me dijo: "La vida es una antología de problemas que tienen solución, es un vaivén de lecciones de vida que si no estamos atentos, nos puede sorprender". Al verlo que me hablaba con tanta naturalidad le pregunte: ¿Qué hace usted para no preocuparse ni caer en la trampa del estrés?
Me vio a los ojos y con una convicción tan conmovedora me dijo: "Cuando estoy a punto de caer rendido ante los mandatos del estrés, tomo un cigarrillo y me lo fumo. Fumarse un cigarrillo es quitarse el estrés, es olvidarse de que tenemos problemas y aceptar que tenemos una vida tan dispareja". Cuando me dio esa respuesta me pregunté, ¿será concreta y precisa la solución que me dio para quitarme el estrés?
Después de unos años lo volví a ver, y lo noté delgado, sin ánimos de caminar y casi no podía escuchar sus palabras....Me reconoció desde lejos y me hizo un gesto para que me aproximara hasta donde estaba sentado y me dijo. "Recuerdas la receta que te di para quitarte el estrés?....le respondí que si recordaba y me dijo: "Rechaza esa vaga propuesta que te hice, esa terapia solo funciona para matarte, a mí solo me quedan 6 meses de vida por haber pensado que el cigarrillo que siempre me fumé, me ayudaba a erradicar el estrés, sin embargo hoy me tiene casi a punto de entrar al estacionamiento donde todos tenemos que aparcar nuestro cuerpo "La muerte".
Don Pedro el amigo de mi padre, me dio la receta para no preocuparse ni caer en las trampas del estrés y me dijo: "La vida es una antología de problemas que tienen solución, es un vaivén de lecciones de vida que si no estamos atentos, nos puede sorprender". Al verlo que me hablaba con tanta naturalidad le pregunte: ¿Qué hace usted para no preocuparse ni caer en la trampa del estrés?
Me vio a los ojos y con una convicción tan conmovedora me dijo: "Cuando estoy a punto de caer rendido ante los mandatos del estrés, tomo un cigarrillo y me lo fumo. Fumarse un cigarrillo es quitarse el estrés, es olvidarse de que tenemos problemas y aceptar que tenemos una vida tan dispareja". Cuando me dio esa respuesta me pregunté, ¿será concreta y precisa la solución que me dio para quitarme el estrés?
Después de unos años lo volví a ver, y lo noté delgado, sin ánimos de caminar y casi no podía escuchar sus palabras....Me reconoció desde lejos y me hizo un gesto para que me aproximara hasta donde estaba sentado y me dijo. "Recuerdas la receta que te di para quitarte el estrés?....le respondí que si recordaba y me dijo: "Rechaza esa vaga propuesta que te hice, esa terapia solo funciona para matarte, a mí solo me quedan 6 meses de vida por haber pensado que el cigarrillo que siempre me fumé, me ayudaba a erradicar el estrés, sin embargo hoy me tiene casi a punto de entrar al estacionamiento donde todos tenemos que aparcar nuestro cuerpo "La muerte".
lunes, 5 de abril de 2010
BUSCANDO LA PAREJA
Tenía diez años de no ver a Mariela, una ex compañera de colegio, a quien siempre admiré por su forma de mover las caderas cuando caminaba frente a un hombre. Ella siempre fue atractiva, con todos los juguetes bien puestos, como si sus padres la hicieron justamente para admirarla. Una cara angelical, dos piernas con licencia para devorarlas, dos pechos estrictamente deseables, un trasero absolutamente tocable y una estatura envidiable.
Salimos del colegio y se me hizo muy difícil volver a verla, no tenía un carro, no tenía idea de donde estaba y además de todo, no creo que ella estaba interesada en que yo supiera de lo que pasaría con su vida. Una vez encontré a su hermana Paola, en un sitio donde algún día le juré amor eterno a la mujer con quien no me quedé….Paola me contó que Mariela se había casado y estaba embarazada de su primer experimento como madre. En aquel tiempo fue madre de su primera hija, a quien llamó Karen…..
Diez años después, me encontré a Mariela en un centro comercial, paseando con 7 niños de la mano y cada uno de ellos era un eslabón de una cadena interminable de deseos por conseguir la parejita. Nos sentamos a ver a los niños jugar, aun incrédulo por tanto chigüín le pregunté si todos ellos eran sus retoños…. Con una sonrisa pícara me respondió que si… ¿Todos son del mismo padre?....Sí, todos tienen el mismo padre… ¿Y por qué tanto niño?...Porque en son de broma, buscando la parejita, me quede con 7 niños y nunca encontré la niña.
Como mi amiga Mariela, sé que hay muchas mujeres que desean tener la parejita, y se les olvida que la situación económica no es tan alentadora para parir tanto hijo…son ellos quienes no son bien alimentados porque la canasta básica esta por el cielo. “Mujeres, pónganse la mano en la conciencia y un preservativo a su marido, los niños no deberían de venir a sufrir una mala alimentación por andar buscando la parejita.
Salimos del colegio y se me hizo muy difícil volver a verla, no tenía un carro, no tenía idea de donde estaba y además de todo, no creo que ella estaba interesada en que yo supiera de lo que pasaría con su vida. Una vez encontré a su hermana Paola, en un sitio donde algún día le juré amor eterno a la mujer con quien no me quedé….Paola me contó que Mariela se había casado y estaba embarazada de su primer experimento como madre. En aquel tiempo fue madre de su primera hija, a quien llamó Karen…..
Diez años después, me encontré a Mariela en un centro comercial, paseando con 7 niños de la mano y cada uno de ellos era un eslabón de una cadena interminable de deseos por conseguir la parejita. Nos sentamos a ver a los niños jugar, aun incrédulo por tanto chigüín le pregunté si todos ellos eran sus retoños…. Con una sonrisa pícara me respondió que si… ¿Todos son del mismo padre?....Sí, todos tienen el mismo padre… ¿Y por qué tanto niño?...Porque en son de broma, buscando la parejita, me quede con 7 niños y nunca encontré la niña.
Como mi amiga Mariela, sé que hay muchas mujeres que desean tener la parejita, y se les olvida que la situación económica no es tan alentadora para parir tanto hijo…son ellos quienes no son bien alimentados porque la canasta básica esta por el cielo. “Mujeres, pónganse la mano en la conciencia y un preservativo a su marido, los niños no deberían de venir a sufrir una mala alimentación por andar buscando la parejita.
lunes, 22 de marzo de 2010
CUIDADO CON QUIEN COMPARTES LA CAMA
Espero que esta enseñanza de mi amigo Juan Ignacio, pueda servir de alerta para muchos y muchas jóvenes que se aventuran a tener relaciones sexuales sin protección. Cuando escribí esta poesía, no pude sostener las lágrimas, al saber que en más de una ocasión, he practicado sexo sin condón. Es hora de abrir los ojos y pensar en nuestras vidas. tener sexo es mejor con responsabilidad....
Fue un trece de febrero cuando yo la conocí
2:40 de la tarde cuando puso su mirada en mí
Entre tropiezos de miradas y sonrisas seductoras
El tiempo pasó volando… pasaron tres o cuatro horas
En una servilleta le mandé mi nombre y una frase
Mi nombre es Juan Ignacio y mi alma pide que usted la abrace
Sin pensarlo dos veces ella se acercó
Dijo… mi nombre es Martha Julia aunque usted crea que no
Me regaló un abrazo fuerte tentando al débil corazón
Me dio la dirección del apartamento, habitación 202
Dormí esa noche como un niño travieso
Esperando el 14 de febrero para poderle plantar un beso
Me sedujo la impaciencia y me levanté
Frente a la puerta de la habitación me paré y toqué
Me estaba esperando una mujer impaciente
Con una lencería rosada como quien espera a un cliente
Me cobijó en un abrazo y me llevó a la cama
Aquí las cosas se hacen como quiera querida dama
Me dio una dosis exacta de su placer empedernido
Mientras yo recordaba que había olvidado usar un preservativo
Me dio un escalofrío que tocó mi alma
Sin embargo seguí dominando la situación con extrema calma
Después de ese momento de lujuria ella se durmió
La acompañé en su vigilia y cuando desperté,… desapareció
Me había dejado solo, envuelto en un engaño
El tiempo me reclamó, dándome como castigo un regaño
Hoy, estoy sufriendo en la cama de un hospital
Esperando que venga la muerte y me lleve a su portal
Fue un trece de febrero cuando yo la conocí
2:40 de la tarde cuando puso su mirada en mí
Entre tropiezos de miradas y sonrisas seductoras
El tiempo pasó volando… pasaron tres o cuatro horas
En una servilleta le mandé mi nombre y una frase
Mi nombre es Juan Ignacio y mi alma pide que usted la abrace
Sin pensarlo dos veces ella se acercó
Dijo… mi nombre es Martha Julia aunque usted crea que no
Me regaló un abrazo fuerte tentando al débil corazón
Me dio la dirección del apartamento, habitación 202
Dormí esa noche como un niño travieso
Esperando el 14 de febrero para poderle plantar un beso
Me sedujo la impaciencia y me levanté
Frente a la puerta de la habitación me paré y toqué
Me estaba esperando una mujer impaciente
Con una lencería rosada como quien espera a un cliente
Me cobijó en un abrazo y me llevó a la cama
Aquí las cosas se hacen como quiera querida dama
Me dio una dosis exacta de su placer empedernido
Mientras yo recordaba que había olvidado usar un preservativo
Me dio un escalofrío que tocó mi alma
Sin embargo seguí dominando la situación con extrema calma
Después de ese momento de lujuria ella se durmió
La acompañé en su vigilia y cuando desperté,… desapareció
Me había dejado solo, envuelto en un engaño
El tiempo me reclamó, dándome como castigo un regaño
Hoy, estoy sufriendo en la cama de un hospital
Esperando que venga la muerte y me lleve a su portal
domingo, 14 de marzo de 2010
UNA CARTA PARA MI PADRE
Hoy estoy frente al dolor que me acecha, sumergido en una mirada lúgubre, frente a las ansias de gritarle al mundo que sufro y contarle al tiempo mi desasosiego. A veces se me dificulta divulgar mis lágrimas, se me complica enredarme con la felicidad e intimar con mi verdad.
Me paré a que el tiempo fuera el dueño y compositor de mí sinfonía de angustias, justamente hoy empieza mi recital. No sé, si titular mi dolor como ¨un capricho¨ o bautizarlo como ¨el día que te distanciaste de mi¨.
Frente al reflejo de mi desolación me atrevo a describir mi dolor, mi llanto, mi angustia, mi todo.
Papá, te envío esta nota decorada con días grises, con la incertidumbre de poder vivir un mundo mejor y de postdata te envío un reflejo de mi agonía.
Hoy, lloro tu despliegue y el distanciamiento absoluto… pasé por la esperanza de tenerte frente a mí, poderte sorprender con un abrazo y consolarme en tus brazos que dejaron de mecerme en su regazo.
Le he sonreído a la vida con el temor de que me pillen en mi necedad de llorar e intercambiar lágrimas por llanto. Me detuve un instante a venerar mi nostalgia, dejé plasmadas estas letras que me sirven de alivio y me invitan a sentirme peor.
A veces siento la necesidad de rendirme y expresar mi desencanto que tanto me atormentó, la felicidad que tenía la secuestró tu partida. Entre las paredes del dolor y las esperanzas de poder encontrarte, quise escribirte esta carta, sin el afán de sentirme bien, sino de poder contarte mi padecimiento y que fueras testigo de mis inagotables lágrimas.
Ya estoy cansado papá, ¿Podrías darme una respuesta a mi desencanto? O ¿Podrías salir de ese agujero donde te sepultaron aquel 15 de octubre de 1990?
Solo quiero detallarte lo desagradable que es mi vida, lo inigualable que fueron tus pocos abrazos y lo inexplicable de tu alejamiento. Me invité a soñar, a esperarte en mi quimera, a someterme a la mentira para poder encontrarte y todo fue en vano. Hoy solo me queda esperar a que me reserves cupo a tu lado y que almacenes la lucidez para que me cuentes todo lo que pasaste sin mí.
Te quiero papá, disculpa mi inquietud y mi desencanto con la vida, espero verte pronto. Se despide tu hijo y el hijo del dolor.
Me paré a que el tiempo fuera el dueño y compositor de mí sinfonía de angustias, justamente hoy empieza mi recital. No sé, si titular mi dolor como ¨un capricho¨ o bautizarlo como ¨el día que te distanciaste de mi¨.
Frente al reflejo de mi desolación me atrevo a describir mi dolor, mi llanto, mi angustia, mi todo.
Papá, te envío esta nota decorada con días grises, con la incertidumbre de poder vivir un mundo mejor y de postdata te envío un reflejo de mi agonía.
Hoy, lloro tu despliegue y el distanciamiento absoluto… pasé por la esperanza de tenerte frente a mí, poderte sorprender con un abrazo y consolarme en tus brazos que dejaron de mecerme en su regazo.
Le he sonreído a la vida con el temor de que me pillen en mi necedad de llorar e intercambiar lágrimas por llanto. Me detuve un instante a venerar mi nostalgia, dejé plasmadas estas letras que me sirven de alivio y me invitan a sentirme peor.
A veces siento la necesidad de rendirme y expresar mi desencanto que tanto me atormentó, la felicidad que tenía la secuestró tu partida. Entre las paredes del dolor y las esperanzas de poder encontrarte, quise escribirte esta carta, sin el afán de sentirme bien, sino de poder contarte mi padecimiento y que fueras testigo de mis inagotables lágrimas.
Ya estoy cansado papá, ¿Podrías darme una respuesta a mi desencanto? O ¿Podrías salir de ese agujero donde te sepultaron aquel 15 de octubre de 1990?
Solo quiero detallarte lo desagradable que es mi vida, lo inigualable que fueron tus pocos abrazos y lo inexplicable de tu alejamiento. Me invité a soñar, a esperarte en mi quimera, a someterme a la mentira para poder encontrarte y todo fue en vano. Hoy solo me queda esperar a que me reserves cupo a tu lado y que almacenes la lucidez para que me cuentes todo lo que pasaste sin mí.
Te quiero papá, disculpa mi inquietud y mi desencanto con la vida, espero verte pronto. Se despide tu hijo y el hijo del dolor.
lunes, 8 de marzo de 2010
TRISTE DIA DEL PADRE
Inevitablemente tengo que aceptar que este mes, se celebra el dia del padre. Si alguien se me adelanta, llevenle esta copia de mi desasociego porfavor.
Cada mañana que abría los ojos, miraba como mi padre se desvelaba cubriendo mis sueños, se esmeraba por protegerme de las pesadillas y de las malas compañías, me sometía a su sermón matutino de siempre y me dedicaba parte de su vida.
Se tomaba el tiempo para enseñarme buenos modales como el significativo ‘buenos días” y el caluroso “te quiero por ser como eres”.
Me aconsejaba y le rendía tributo a mis mejores calificaciones y se esmeraba por saber más de mi, más de mi repentina actitud que había tomado de hombre sin recordar que simplemente era un niño.
Me acompañaba a supervisar la televisión, a elegir el mejor programa del cual podía aprender, hasta que un día el destino me sorprendió dándome la noticia que estaba en un hospital peleando con la muerte, producto del estrés que lo tenia de rehén en su trabajo.
La enfermera que lo atendía me preguntó:
¿Es él tu padre?, con lágrimas rodando por mis mejillas y con mis palabras entre cortadas le dije “si”, de repente vi como ella se le acercó a mi madre y le dijo algo al oído, algo que no supe de momento. Le dediqué mis oraciones al tiempo para que pudiera salir mi padre de esa cárcel que lo tenía atado a una rutinaria vida.
Mi madre desconsolada, salio del hospital pidiéndole a Dios que pudiera librar a mi padre de esa ingrata situación, sin embargo la vida no escuchó sus súplicas, sus palabras se marchitaban y un día del padre nos lo quitó.
Hoy cada día que abro mis ojos, veo el reflejo de las caricias que me daba, escucho a lo lejos los cánticos del viento que arrastran su sermón y veo en la televisión el programa que me permite aprender para saber más de lo que mi padre no me pudo enseñar.
Feliz día papá, aunque para mi sea muy triste
Cada mañana que abría los ojos, miraba como mi padre se desvelaba cubriendo mis sueños, se esmeraba por protegerme de las pesadillas y de las malas compañías, me sometía a su sermón matutino de siempre y me dedicaba parte de su vida.
Se tomaba el tiempo para enseñarme buenos modales como el significativo ‘buenos días” y el caluroso “te quiero por ser como eres”.
Me aconsejaba y le rendía tributo a mis mejores calificaciones y se esmeraba por saber más de mi, más de mi repentina actitud que había tomado de hombre sin recordar que simplemente era un niño.
Me acompañaba a supervisar la televisión, a elegir el mejor programa del cual podía aprender, hasta que un día el destino me sorprendió dándome la noticia que estaba en un hospital peleando con la muerte, producto del estrés que lo tenia de rehén en su trabajo.
La enfermera que lo atendía me preguntó:
¿Es él tu padre?, con lágrimas rodando por mis mejillas y con mis palabras entre cortadas le dije “si”, de repente vi como ella se le acercó a mi madre y le dijo algo al oído, algo que no supe de momento. Le dediqué mis oraciones al tiempo para que pudiera salir mi padre de esa cárcel que lo tenía atado a una rutinaria vida.
Mi madre desconsolada, salio del hospital pidiéndole a Dios que pudiera librar a mi padre de esa ingrata situación, sin embargo la vida no escuchó sus súplicas, sus palabras se marchitaban y un día del padre nos lo quitó.
Hoy cada día que abro mis ojos, veo el reflejo de las caricias que me daba, escucho a lo lejos los cánticos del viento que arrastran su sermón y veo en la televisión el programa que me permite aprender para saber más de lo que mi padre no me pudo enseñar.
Feliz día papá, aunque para mi sea muy triste
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